jueves, 23 de diciembre de 2010

La ley primitiva de la vida

Los árboles nos hablan.

Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharles, aprende la verdad.. No predican doctrinas y rectas, predican, indiferentes al detalle, la ley primitiva de la vida. Un árbol dice :

En mí se oculta un núcleo, 
una chispa, un pensamiento,
soy vida de la vida eterna.
Es única la tentativa y la creación 

que ha osado en mí la Madre eterna,
única es mi forma y única

 las vetas de mi piel,
único el juego más insignificante 

de las hojas de mi copa
y las más pequeña cicatriz de mi corteza.
Mi misión es dar forma y presentar lo eterno

 en mis marcas singulares.

Mi fuerza es la confianza.
No sé nada de mis padres,
no sé nada de los miles de retoños 

que todos los años provienen de mí.
Vivo, hasta el fin, el secreto de mi semilla,

 no tengo otra preocupación.
Confío en que Dios está en mí.
Confío en que mi tarea es sagrada.
Y vivo de esta confianza.



Cuando estamos tristes y apenas podemos soportar la vida, un árbol puede hablarnos así : ¡ Estáte quieto ¡¡ Estáte quieto ¡ ¡ Contémplame ¡ La vida no es fácil, la vida no es difícil. Estos son pensamientos infantiles. Deja que Dios hable dentro de ti. Y en seguida enmudecerán. Estás triste porque tu camino te aparta de la madre y de la patria. La patria no está aquí ni allí. La patria está está en tu interior o en ninguna parte.

1 comentario:

  1. Me ha gustado tanto que no pude dejar de ponerlo en allerastur, así como la postal tan entrañable y hermosa con la que nos has regalado.

    Un abrazo fuerte y entrañable por fechas tan singulares.

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