sábado, 29 de noviembre de 2014

Cabaña con ganado


El cielo vuelve a reír,
 sobre todas las cosas danza
 una exuberancia de aire.
El país lejano y extraño
vuelve a pertenecerme,
 lo extraño se ha convertido en patria.
Hoy mi lugar está bajo
el árbol a orillas del lago;
he dibujado una cabaña
con ganado y algunas nubes.
 He escrito una carta que no remito.
Siento por primera vez
que en estos amados versos
la melancolía es también
la sombra de una nube.
Esta melancolía no es más
que la música dulce de la caducidad,
sin la cual lo bello no nos emociona.
Carece de dolor.
Me pongo en marcha con ella y trepo,
 contento, por el sendero de la montaña,
el lago se queda muy abajo;
 paso junto al arroyo de un molino,
 un grupo de castaños y una rueda dormida,
y me adentro en el día azul y silencioso.

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