miércoles, 5 de noviembre de 2014

Estar despierta

 
 
 
Le parecía extraño estar despierta,
vestida de aire, respirando,
vestida de espejo ,
mirando con todo su cuerpo de agua
Se sentía extraña en la primera luz que
se colaba por las rendijas de la puerta
y el ventanuco de su celda.
No tenía explicación
haber sufrido tanto al entregar
sus ojos y amanecer con ellos...
 la cabeza hueca, el cuerpo
molido y los oídos con el silencio de los estanques
que se van quedando sin agua...
lluvias de miniatura...
llantos de miniatura comparados
 con los ríos de lágrimas
 que lloró anoche  dormida.
 
Sólo se oía la lluvia de las
gotas caídas de las hojas,
 esa lluvia que las nubes depositan
en las copas de los árboles,
para que llueva después del aguacero.
 Y esas gotas hablaban,


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