domingo, 30 de noviembre de 2014

La antigua parábola





El vértigo ya no existe,
y sonrío con el alma, con los ojos,
con toda la piel,
y ofrezco al país que me envía su perfume
 unos sentidos diferentes ,
  más bellos, más serenos,
más agudos,más agradecidos.
Hoy todo esto me pertenece ,
 me habla con matices más ricos .
 Mi anhelo embriagado
ya no pinta con colores de ensueño
la lejanía misteriosa, , 
mis ojos se contentan
con lo que ven,
porque han aprendido a ver .


El pequeño charco que rozo con el zapato ,
 el minúsculo resto de nieve que hay a su lado
llegaran  a  mares  distintos ,
 pero todas las aguas del mundo
vuelven a encontrarse,
y mares helados y el Nilo se mezclarán
 en el húmedo vuelo de las nubes.
 La antigua y hermosa parábola santifica mi hora.
También para  nosotros ,
todos los caminos conducen a casa.  
 El mundo es más hermoso.
Estoy solo, y la soledad no me hace sufrir.

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