lunes, 24 de noviembre de 2014

La ley primitiva de la vida


 

Los árboles nos hablan.
Los árboles son santuarios.
Quien sabe hablar con ellos,
quien sabe escucharles,
aprende la verdad..
No predican doctrinas y recetas,
predican, indiferentes al detalle,
la ley primitiva de la vida.

 Un árbol dice :
En mí se oculta un núcleo,
 una chispa, un pensamiento,
soy vida de la vida eterna.
Es única la tentativa
y la creación que ha osado
 en mí la Madre eterna,
única es mi forma
 y única las vetas de mi piel,
único el juego más insignificante
de las hojas de mi copa
y las más pequeña cicatriz de mi corteza.
Mi misión es dar forma
y presentar lo eterno en mis
 marcas singulares.

Mi  fuerza es la confianza.
No sé nada de mis padres,
no sé nada de los miles de retoños
que todos los años provienen de mí.
Vivo, hasta el fin, el secreto de mi semilla,
no tengo otra preocupación.
Confío en que Dios está en mí.
Confío en que mi tarea es sagrada.
Y vivo de esta confianza.

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