lunes, 17 de noviembre de 2014

La lira


¿En qué campo ha dejado de oírse su voz?
¿ En qué batalla no ha hecho
centellear la espada de su canto?
Ella ha sido, y es todavía,
 gemido para todos los dolores,
consuelo para todos los infortunios,
 ariete contra todas las tiranías,
refugio para todos los cansancios
 del cuerpo y del espíritu,
bálsamo para todas las heridas,
eco de todas las ideas
y estímulo para todos los atrevimientos
. Donde quiera que se combate
allí está ella ;
 no hay palpitación del alma que no recoja,
ni manantial de aguas dulces
o amargas en que no beba,
desde el que, brotando del cielo,
llena el corazón de místicas alegrías,
 hasta el que, naciendo de un pesimismo,
 a veces desesperado
y a veces sereno como la resignación,
pero siempre incurable,
 nos hace sentir la infinita vanidad del todo,
  de la vida, del mundo y de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario