lunes, 10 de noviembre de 2014

La quietud sonora .



 
«Hay aire y sol,
 hay nubes.
Allá arriba un cielo azul
 y detrás de él
tal vez haya canciones;
 tal vez mejores voces...
 Hay esperanza, en suma
. Hay esperanza para nosotros,
contra nuestro pesar.

Vi pasar las carretas.
 Los bueyes moviéndose despacio.
El crujir de las piedras bajo las ruedas.
 Los hombres como si vinieran dormidos
Carretas vacías, remoliendo
el silencio de las calles.
Perdiéndose en el oscuro
 camino de la noche.
Y las sombras.
El eco de las sombras.
Pensé regresar.
Sentí allá arriba la huella
 por donde había venido,
 como una herida abierta
 entre la negrura de los cerros.
 
La madrugada fue apagando mis recuerdos.
Oía de vez en cuando
el sonido de las palabras,
y notaba la diferencia.
Porque las palabras que
 había oído hasta entonces,
hasta entonces lo supe,
no tenían ningún sonido,
 no sonaban; se sentían;
pero sin sonido, como las
 que se oyen durante los sueños.

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