lunes, 3 de noviembre de 2014

Noche delirante

 




Noche  delirante .
Oscurece sin crepúsculo,
corren hilos de sangre entre los troncos,
delgado rubor aclara
los ojos de las ranas
y el bosque se convierte en una masa maleable,
tierna, sin huesos, con ondulaciones
de cabellera olorosa a estoraque y a hojas de limón.
Noche delirante.
En la copa de los árboles
 cantan los corazones de los lobos
 La lengua del viento lame las ortigas.
 Bailes en las frondas.
No hay estrellas, ni cielo, ni camino.
Bajo el amor de los almendros
el barro huele a carne de mujer.
  
Noche delirante.
 Al rumor sucede el silencio,
 al mar el desierto.
En la sombra del  bosque
 me burlan los sentidos:
oigo voces de arrieros, ,
campanas, caballerías
galopando por calles empedradas;
veo luces, chispas de fraguas volcánicas, faros,
tempestades, llamas, estrellas:
me siento atado a una cruz de hierro como un mal ladrón;
mis narices se llenan de un olor casero de pólvora, trapos y sartenes.
Al rumor sucede el silencio, al mar el desierto.
 
Noche delirante.
El tigre de la luna, el tigre de la noche
y el tigre de la dulce sonrisa
disputan  mi  alma ,
me  acechan .
Pero  en  el  momento  de ir garra y comillo
a  mi  rostro , imagen de Dios ,
la medianoche se enroscó a mis pies
 y los follajes por donde habían
pasado reptando los caminos,
 desanilláronse en culebras de cuatro colores
 subiendo el  camino de mi epidermis
  
Noche delirante. En la oscuridad no existe nada.
 En la  oscuridad no existe nada...

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