martes, 11 de noviembre de 2014

Viento de febrero

                
 
   I
Pienso cuando se desnudaban  los  castaños ..
En el viento de febrero
que rompía los tallos de los helechos,
antes que el abandono los secara;
los castaños maduros que llenaban
con su olor  el  pasto .
El viento bajaba de las montañas
en las mañanas de febrero.
Y las nubes se quedaban allá arriba
en espera de que el tiempo bueno
 las hiciera bajar al valle;
mientras tanto dejaban vacío el cielo azul,
dejaban que la luz cayera en el juego del viento
haciendo círculos sobre la tierra,
 removiendo el polvo y
 batiendo las ramas de los castaños .
Y los gorriones reían;
picoteaban las hojas que
el aire hacía caer, y reían;
dejaban sus plumas entre las espinas de las ramas
 y perseguían a las mariposas y reían.

II
Era esa época. en febrero,
cuando las mañanas  estaban llenas
de viento, de gorriones y de luz azul.
Me acuerdo  de  sus  palabras :
«Allá hallarás mi querencia.
El lugar que yo quise.
 Donde los sueños me enflaquecieron.
Mi pueblo, levantado  al  pie  de  la  montaña ,
 lleno de árboles y de hojas
como una alcancía
 donde se  guardan los recuerdos.
Sentirás que allí uno
quisiera vivir para la eternidad.
El amanecer; la mañana;
el mediodía y la noche,
 siempre los mismos;
pero con la diferencia del aire.
Allí, donde el aire cambia
 el color de las cosas;
donde se ventila la vida
como si fiera un murmullo;
como si fuera un puro murmullo de la vida... »

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