martes, 16 de diciembre de 2014

Nunca tuve tiempo




 
Desde largo tiempo,
levantaba un peso muy grande,
con los brazos tendidos:
esfuerzo sin descanso y sin esperanza.
«Envejezco...»
Envejecía.
Me asombré de mí mismo .
 ¿ Era un melancólico murmullo ?
 «¿Tan cerca está, pues, todo eso...?»
Lo había dejado poco a poco ,
para «cuando tuviera tiempo»,
  lo bueno de la vida .
Como si realmente un día
si pudiese tener tiempo,
como si se ganase, al fin de la vida,
esta paz venturosa que todo el mundo se imagina.
  Pero la paz no existe.
Tal vez no existe siquiera la victoria.
¿Me he ocupado de ello ?,
−Oh!, el amor, nunca tuve tiempo .
 Escuchaba el sonido de mi voz,
para saber si la respuesta era amarga; pero no lo era.
Sentía volver hacia mi vida pasada,
como el tranquilo contento del carpintero
que acaba de cepillar una hermosa tabla:
  «Hela aquí. Ya está hecha.»
«Hela aquí –mi vida está hecha.»

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