martes, 14 de julio de 2015

Que no se apague el candil .






EL  TARANTO.

el taranto procede de la zona minera de Almería, y se considera que el primero en cantarlo fue Pedro el Morato, aunque también se ha de citar a "El Cabogatero" (1810-1880), “de la provincia de Almería /que fue el primé tarantero”, y a "El Ciego de la Playa", nacido alrededor de 1840 y que, ya a edad avanzada, mendigó por la capital almeriense con su guitarra, apartando el cante de Almería de los estilos más occidentales de Andalucía y acercándolo a los cantes de Levante. También hay que citar a Juan Abad Díaz "Chilares", nacido en 1868 en el barrio almeriense de Zapillo.
"Al principio se debió de cantar por libre; luego vino la guitarra a acoplarse a una serie de matices de cantes, ganando una serie de melismas, ganando en ritmo, ganando en la eliminación de esa sequedad que tienen como consecuencia de su fundamento y situación social. Pienso que era un cante desnudo por sus motivaciones sociales, de aquí que no pueda calificársele como folklórico"
Al proceder de la zona minera de Almería, se considera el taranto dentro de los cantes de las minas (fandango, taranto y taranta)

Donde estuvo el origen del cante minero? La mayoria de los autores no se pronuncian respecto a esta cuestión. Para Á. Álvarez Caballero la semilla estuvo en Almería. Según este autor "de los ciclos que indefectiblemente se producen en torno a la ecuación cante/mina, el primero de todos se produce en Almería". Y lo sitúa cronológicamente en el año 1838 que fue cuando se produjo el descubrimieento del filón "Jaroso", en la Sierra de Almagrera. El hecho produjo una corriente inmigratoria espectacular. Y allí, en el ámbito almeriense, comenzarían a oirse los primeros cantes de lo que más tarde se llamó "Cante de Levante" o "Cante de las minas".
Los tarantos, tarantas, mineras, cartageneras, ...son cantes nacidos en aquella época que expresan los hechos que acontecen en el mundo del minero. Y hay que resaltar que en la expresión de las letras de esos cantes tuvo gran influencia la vinculación al cantaor del trovero, coplero popular que convivía en la dura realidad diaria con el cantaor.
Durante la primera mitad del siglo XIX, el triángulo minero formado por las comarcas almeriense, cartagenera y jiennense incrementaron extraordinariamente su producción. Este hecho dio lugar a que, a partir de entonces, se relacionaran la vida de sus hombres y, en consecuencia, su trabajo y su cante. Los beneficios económicos de aquel tráfico industrial y comercial llegaban a La Unión, Cartagena... y todo ello se reflejaba en el ambiente popular. Como ejemplo: En 1871 se inaguró un tranvía de vapor que uniría Cartagena con Herrerías. La reacción popular fue extraordinaria, como puede apreciarse por las coplas:
De Cartagena a Herrerías
han levantao una pared;
por la pared va la vía
y por la vía va el tren,
y en el tren la prenda mía.

El taranto se caracteriza principalmente por el ritmo binario con el que se acompaña el cante y que lo diferencia de los otros cantes de Levante. Se considera una variante de la taranta, una especie de tango minero, caracteres opuestos que en la música flamenca se logran fundir. Es el cante de la zona minera de Almería por excelencia (Garrucha y Cuevas de Almanzora) y se considera al cantaor Pedro el Morato como artífice del género. Este cante, que tiene un remate brusco, es sin embargo, sobrio, inasequible al virtuismo y al lucimiento personal y de temática menos minera que la taranta. Algunos autores creen que es una taranta puesta en ritmo de tango por el bailaor Antonio, para hacerla bailable e incorporarla a su repertorio. En lo referente a los diferentes tipos de tonadas diferenciamos el taranto de Linares del de Almería. Se canta en fragmentos de cuatro compases cada uno con mayor o menor libertad por el cantaor, que se mantiene hasta la cadencia, donde se vuelve a retomar el compás a fin de facilitar el baile. La versión bailable del taranto está consolidada dentro del repertorio de bailaores y bailaoras, enriqueciendo el baile flamenco con un palo de una gran belleza que, sobre un compás binario, permite dibujar el colorido singular de esa música minera. Se canta sobre una copla de cuatro o cinco versos octosílabos y la temática de las letras suelen ser amatoria o de ambiente minero

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