viernes, 11 de marzo de 2016

Ebyssos. La danza de la Luna .




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ORIGEN FENICIO

Algunos investigadores, y entre ellos hemos de volver a citar a Daniel Escandell, creen que nuestras danzas son guerreras y su origen puede situarse en Armenia o en el Cáucaso, basándose en el carácter oriental de buena parte de la cultura pitiusa. Según dice, el ibicenco, al bailar a grandes saltos, está interpretando una danza guerrera, un ritual idéntico al practicado por numerosos pueblos de la antigüedad. En Rusia, por ejemplo, se conoce el "baile del tamboril", el más antiguo del que se tiene noticia, con más de tres mil años de existencia. Este baile, original del Kurdistán y danza guerrera de los belicosos kurdos, es prácticamente idéntico al ibicenco: los cosacos bailan a grandes saltos, adornados con espadas y dagas en pecho y cintura, mientras que las mujeres se deslizan suavemente. La única diferencia es la vestimenta.

La cadencia del baile es parecida a la "llarga" ibicenca y el tambor es igual al nuestro. Afirma, asimismo, que la postura hierática de la mujer, que se desliza mientras el hombre realiza grandes saltos, identifica a la figura femenina con una diosa antigua o con la luna misma. Las antiguas danzas rituales se hacían en honor de un dios o diosa, buscando la protección de los poderes y fuerzas de la naturaleza. La antigua diosa de Ibiza y de Cartago era Tanit, que personificaba la Luna. En advocaciones más antiguas, era la Astarté de los fenicios, la Isis egipcia, la Artemisa griega o la Diana romana. Para todos los pueblos antiguos, la Luna tuvo categoría sagrada. Ni siquiera el cristianismo escapó de esta poderosa influencia. La misma Virgen María, en su advocación de Inmaculada, posee entrre sus atributos una luna en fase creciente. Que las antiguas danzas ibicencas son de origen lunar lo indican claramente los movimientos de la mujer en "sa llarga" o "sa curta". Entre los grandes saltos del danzante varón, la mujer está de frente (luna llena). De golpe, gira noventa grados, enseñando la mitad de su figura (cuarto menguante). Al igual que la luna en el cielo, la mujer va describiendo una curva. Al final de la misma, gira 180 grados y enseña su otra mitad (cuarto creciente). Y así una y otra vez, hasta el final del baile. Con la peculiaridad de que jamás vuelve la espalda.tro baile, denominado "ses dotze rodades" (las doce vueltas), representa esas mismas doce vueltas que la Luna da alrededor de la Tierra en el transcurso de un año. Este baile, típico de boda, a veces se baila con sólo nueve "rodades", otra alusión a la luna y a la fertilidad femenina, pues son nueve los meses lunares necesarios para la gestación de un ser humano. En cuanto a los instrumentos musicales, el que de manera más general y corriente se usa es la "flauta". El tañedor se acompaña con el "tambó", que cuelga del brazo izquierdo, con cuya mano se coge también la flauta. La mano derecha golpea el tambor con una porrilla de madera. Este conjunto parece haber sido traído a Ibiza durante la reconquista catalana de 1235, aunque la música de la flauta y los redobles del tambor contienen no pocos toques o "sonades" autóctonos y originales.

Después están las castañuelas, de gran tamaño y forma singular y el "espasí" o espadín, un cilindro metálico que pende de una cinta que uno de los "cantadors" sostiene en su mano izquierda. La derecha empuña un estilete que hace vibrar el primero. Y la "xeremia", un curioso doble clarinete de cañas, llamado también "reclam de xeremies" o "xeremia doble". En ningún otro pueblo de Europa aparece este instrumento. Su antecedente más remoto parece haberse hallado en el doble "mait" del Egipto antiguo, no sólo por su forma sino también por sus grabados o "brodats", prácticamente idénticos. En cuanto a las canciones, se dividen en dos clases: las llamadas propiamente así, "cançons", y las "gloses" (glosas). En la primera, el intérprete redobla cada estrofa con el enigmático y característico "ye...ye...ye..." ó "yeu...yeu...yeu...", sonido de origen desconocido. Las glosas son más modernas y carecen de este redoble, que Escandell considera muy similar al canto bereber del Norte de Africa. No hay que olvidar que la isla estuvo ocupada por los árabes durante tres siglos y medio. En sus investigaciones, Daniel Escandell ha llegado al conocimiento de que el tipo de canción más antigua del mundo árabe fue la conocida como "Huda", palabra que significa dirección, rumbo. Era una canción propia de los pueblos nómadas del desierto y de los beduinos.

Se trataba de una monodia de estrofas muy simples, igual que la canción ibicenca, que terminaban invariablemente con este redoble: ye hedia, ye hedia, ye yeda, ye yeda. Esta frase tenía por objeto mantener a las caravanas unidas en la oscuridad de la noche y del desierto. Las tribus beduinas se reunieron y dieron origen a dos poderosos pueblos: los almorávides en 1086 y los almohades en 1146. Ambos pueblos se establecieron en Ibiza durante más de un siglo y pudieron muy bien dejar aquí la impronta de su música. El milenario aislamiento de Ibiza ha hecho posible que nuestra isla sea algo así como un museo vivo. Una reserva permanente de múltiples culturas de otros tantos pueblos, que saltando por encima de los tiempos y de la historia, no son recuerdos, sino formas cotidianas que han llegado hasta nuestro presente.

ARCHIVO  FUENTE :  http://www.lagatayelbuho.com/web/ILLES3/misteriosa-danza.html

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