lunes, 27 de octubre de 2014

Lindos pajaritos



Triste  es  contar  los  años ,
te  priva  de  la la conciencia del tiempo,
comprendido como sucesión de días y de años.

Escuché  el  canto  de los pájaros
 bajo la luna llena,
y su trino me goteó de mielita hasta
dejarme lindo y transparente.
 El sol no me vio ,
y los días pasaron sin tocarme.
 Para prolongar mi vida para toda la vida,
alcancé el estado de la transparencia
 bajo el hechizo de los pájaros .

Una mañana de abril salí al bosque
a  escuchar  sus cantos ,
y, ahora que me acuerdo, estaban
como están y tenían cien años.
Son eternos.
Son el alma sin edad de las piedras ,
y la tierra sin vejez de los campos.
Salí del pueblo muy temprano,
Aurora de agua y miel.
 Blanca respiración de los ganados.
  Entré al bosque y seguí bajo los árboles
como en una procesión de patriarcas.
Detrás de los follajes clareaba el horizonte
con oro y colores de vitral.
Yo iba viendo el cielo ,
primitivo, inhumano e infantil,
Cuando  era niño, encontraba en aquellas estampas
que los pájaros heridos se parecían a San Sebastián .


  Aquí fue donde comenzó su canto.
 Aquí fue donde comenzó su vida.
Comenzaron la vida con el alma en la mano.
Entre el sol, el aire y la tierra bailaron
al compás de sus lágrimas
cuando iba a salir la luna.
: “¡Salud, pajaritos!
Vosotros veis.
Vosotros escucháis.
¡Vosotros!
No nos abandonéis, no nos dejéis,
¡oh, dioses!, en el cielo, sobre la tierra,
Espíritu del cielo, Espíritu de la tierra.
Dadnos nuestra descendencia, nuestra posteridad,
mientras haya días, mientras haya albas.
 Que la germinación se haga.
 Que el alba se haga.
Que numerosos sean los verdes caminos,
las verdes sendas que vosotros nos dais.

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