sábado, 14 de julio de 2018

166 Cantigas de Santa María





Así es como sanó María en su iglesia de Salas (pueblo de la provincia de Huesca) un hombre lisiado en cuerpo y extremidades. "Como los hombres pueden estar paralizados debido a sus fechorías, la Virgen también puede hacerlos completos".
 Sucedió que un hombre, debido a los pecados que había cometido, estaba lisiado en sus extremidades debido a una enfermedad que había sufrido. Permaneció así durante cinco años, incapaz de moverse, tan retorcidos estaban todos los miembros de su cuerpo.
 Debido a esta terrible enfermedad que tenía, prometió que, si se curaba, iría a Salas de inmediato y le ofrecería a Santa María una libra (Esta es una unidad de peso que varía de provincia a provincia, generalmente 450 gramos) de fue cada año.
 Se puso bien inmediatamente y no tuvo más quejas. Fue de inmediato a Salas y no se demoró y se llevó con alegría la libra de cera. Iba ágilmente como alguien que no siente dolor, a pesar de que sus pies no estaban acostumbrados a caminar durante mucho tiempo.
 Por este milagro, agradecieron y alabaron a Santa María porque libera a los enfermos del sufrimiento y el dolor, y además, Ella siempre está orando por nosotros pecadores, por lo tanto, todos deberíamos ser siempre Sus súbditos leales.



domingo, 8 de julio de 2018

165 cantigas de Santa María. Tartus ( Syria )



El sultán Bondoudar, que tenía Egipto, Alepo, Damasco y La Chamelle, estaba constantemente en guerra con los cristianos y tratando de dañarlos.
Él envió a sus espías a mezclarse con los cristianos. Le informaron que si ganaba a Tartus, obtendría un gran premio. Dijeron que la ciudad estaba mal defendida. El Sultán se acercó a Tartus con un gran ejército.
Él confirmó que había pocos hombres en la ciudad. La gente de Tartus, al ver que el ejército del sultán se reunía contra ellos, estaba seguro de que morirían. Fueron a la iglesia y rezaron a la Virgen para salvarlos del infiel.
Al día siguiente, el Sultán ordenó a sus tropas tomar la ciudad. Sin embargo, cuando fueron a atacar, encontraron que todas las puertas, barbacana y pared estaban atestadas de hombres armados. El sultán llamó a su espía moro y lo reprendió por decir que la ciudad no estaba preparada para el ataque.
 El moro tuvo mucho miedo y le dijo al sultán que los caballeros blancos que defendían la ciudad fueron enviados desde el cielo. El sultán le preguntó cómo habían llegado allí, y el hombre respondió que habían venido por orden de la Virgen.
 Él dijo que ella tenía una iglesia en la ciudad, cerca de las paredes, junto a la playa. El Sultán le recordó que en el Corán dice que María siempre fue virgen. El Sultán juró que no haría guerra contra ella. Después de hacer una generosa donación a la Virgen, el Sultán partió de la ciudad.



En Sol menor




sábado, 7 de julio de 2018

164 Cantigas de Santa María





Un monje , prior de Salas fue falsamente acusado de acuñar dinero. Don Fernando, príncipe y abad de Monte-Aragón, ordenó que fuera arrestado.
 El monje huyó a una iglesia pensando que encontraría refugio allí. Pero el abad le ordenó que saliera y lo hizo secuestrar y sacar por la fuerza del cementerio.
 La estatua de la Virgen estaba tan enojada que emitió un fuerte grito y empujó al santo niño lejos de ella.
 Las estatuas de madre e hijo también se pusieron pálidas. Cuando el abad escuchó las noticias, ordenó al monje que regresara. Para hacer las paces, él y sus hombres entraron a la iglesia con cuerdas alrededor de sus cuellos.
 El obispo de Huesca vino a Salas y corrigió el mal hecho a la Virgen. Como una señal de que había perdonado el hecho, volvió a abrochar a su hijo, pero nunca recuperó su color anterior y tampoco lo hizo su hijo.





lunes, 2 de julio de 2018

163 Cantigas de Santa María






Esta es cómo un hombre de Huesca, que jugaba a los dados y descreyó en Santa María, perdió luego el habla, y fue a Santa María de Salas y la recobró y murió al cabo de un mes.
 "Puede, por Santa María, el malo perder el habla y recobrarla, pero si luego se arrepiente." Y, de esto, hizo un milagro muy grande la Virgen Santa María, de un hombre que en una tafurería había jugado mucho a los dados y perdiera cuanto tenía; por ello descreyó de la Virgen y que no quiso ni respetarla.
 En cuanto lo hubo dicho, quedó tullido su cuerpo por el gran mal que había dicho, y, por Dios, que fue justo, y perdió luego el habla, porque Dios tuvo hacia él tal despecho, que se la quitó en seguida, como si le dijese: "¡Calla!"
Y, mirando a la imagen, lloró mucho y dijo: "Ay, Santa María, te ruego que me perdones, y de ahora en adelante, si vuelvo a jugar a los dados, que mi lengua sea trabada y nunca quieras soltarla."
 Luego que esto hubo dicho, quedó del todo curado, y cuantos esto vieron loaron, de plano, a la Virgen Santa María, y aquél fue buen cristiano, y de allí en adelante siempre procuró loarla.



domingo, 24 de junio de 2018

162 Cantigas de Santa María




Un caballero entregó una estatua de la Virgen a una iglesia en las afueras de Cañete, cerca de la puerta. Lo colocó en el altar principal y permaneció allí durante mucho tiempo, realizando muchos milagros.
 Cuando el obispo de Cuenca vino allí, ordenó que se quitara la estatua porque no le gustaba su aspecto. Un sacerdote retiró la estatua del altar, pero al día siguiente descubrió que había vuelto a su lugar anterior. Al pensar que alguien había movido la estatua, el sacerdote la movió una vez más y cerró la iglesia.
 Cuando regresó al amanecer, descubrió que la estatua había vuelto al altar principal y se la mostró a los que estaban reunidos para la misa. Todos elogiaron a la Virgen por el milagro y la gente vino a adorar y hacer ofrendas.






lunes, 18 de junio de 2018

161 Cantigas de Santa María




Un hombre de Morella hacía frecuentes peregrinajes al santuario de la Virgen en Salas. Siempre llevaba consigo una imagen de la Virgen para protegerlo de cualquier daño.
 El único activo del hombre era un viñedo, que atendía con la ayuda de su esposa. Un día de agosto, se levantó una tormenta y el hombre oró a la Virgen para que perdonara su viña.
 Mientras oraba, colocó la imagen de la Virgen en medio de las vides. El granizo golpeó los viñedos vecinos, pero el suyo no sufrió daños.
Incluso los zarcillos de las enredaderas que corrían desde su propiedad a los alrededores quedaron intactos. La Virgen escuchó las oraciones del hombre que hizo muchas peregrinaciones a su santuario en Salas.



domingo, 10 de junio de 2018

Meu sidi Ibrahim. Jarcha 23




Una jarcha —del árabe: خرجة (jarŷa), es decir, salida o final— es una breve composición lírica que cerraba los poemas en árabe llamados moaxajas, escritos por poetas andalusíes árabes o hebreos en la Hispania musulmana.1​ La jarcha generalmente se escribía en árabe coloquial, pero en algunos casos se escribía en lengua romance (mozárabe), aunque no hay acuerdo sobre el número de jarchas de este segundo tipo.
Se trata de una composición de carácter amoroso a la que se ha buscado una relación con la lírica primitiva hispánica de origen popular, como las Cantigas de amigo y los Villancicos.2
La jarcha más antigua parece ser de mediados del siglo XI y la más moderna de la primera mitad del XIV. Frecuentes sobre todo entre finales del siglo XI y principios del XII,3​ la mayoría de las jarchas están compuestas en dialecto hispanoárabe coloquial, pero una pequeña parte lo está en la lengua romance que utilizaban los andalusíes; como consecuencia de ello, constituyen los ejemplos más antiguos que se conocen de poesía en lengua romance.
Fueron escritas por poetas cultos árabes y judíos, que pudieron tomar como modelo la lírica románica tradicional, bien recogiéndolas del folclore popular, bien adaptándolas a sus necesidades métricas (pues debían integrarse en la moaxaja), o bien componiéndolas de nueva creación, a partir de moldes tradicionales.

Muwaschaha: Muhammad ibn Ubada al-Malaqi (s. XI) Poema de amor.

1 Señor mío Ibrahim
2 oh nombre dulce;
3 vente a mí
4 de noche.
5 Si no -si no quieres-,
6 iréme a ti:
7 dime en dónde
8 encontrarte.


martes, 5 de junio de 2018

Los bilbilicos. Sefardí.


                                      En la música y el canto de Ethel Afamado
                                         PARA ESCUCHAR, 
                               CLIQUEAR EN LA IMAGEN.


Ya que nos encontramos en pleno del mes de mayo del calendario gregoriano, nada mejor que aprovechar la ocasión para escuchar este bellísimo romance musicado.


La rosa enflorece es el nombre de una cantiga de amor proveniente de la (en tiempos anteriores a la Shoá) floreciente comunidad sefardí de la isla de Rodas.


Es conocida también con el nombre de Los bilbilicos (los ruiseñores), las aves cantoras a las que se cita en sus versos. Como curiosidad etimológica, bilbilico proviene del turco bülbül , vocablo que como en tantos otros casos, pasó a formar parte del léxico sefardí durante el largo exilio en territorio otomano.

El romance aparece musicalizado utilizando otra influencia, en este caso anterior a la expulsión de los judíos, el denominado tetracordo hispano-árabe, que pasa de la música árabe a la hebrea durante el rico periodo de convivencia multicultural del medievo peninsular.

Los versos plasman un apasionado canto de amor y ausencia en un amanecer de primavera.

Aquí os dejo la letra, o mejor dicho, una de ellas. Al tratarse de un romance de transmisión oral, existen diversas versiones, aunque las tres primeras estrofas no suelen cambiar sustancialmente: