lunes, 7 de agosto de 2017

104CSM. Caldas de Reis



Caldas de Reis ( Pontevedra )




Un escudero tenía una concubina que era muy celosa de su esposa. La concubina le pidió consejo a sus vecinos para que ella pudiera tener al escudero consigo misma.


 Los vecinos le aconsejaron ir a la misa y robar un anfitrión consagrado para usar como un encanto de amor. La concubina tomó la comunión, pero no tragó la oblea que le ofreció el sacerdote.
 Cuando salió de la iglesia, sacó la oblea de su boca y la ocultó en su tocado.
 Cuando entró en la ciudad de Caldas de Reyes donde vivía, la sangre empezó a correr desde su tocado. La gente, al ver la sangre, le preguntó quién la había herido. Alzó la mano y sintió la sangre y les dijo que Dios la estaba castigando.
Cuando les contó cómo había ocurrido el milagro, alabaron a Dios.
 La mujer regresó a la iglesia y confesó su pecado, prosternándose ante una estatua de la Virgen. Luego se unió a un convento.





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